¿Por qué no te suicidas?

Realmente siento que todos deberíamos hacernos esta pregunta alguna vez en la vida. Pues, aunque sea de manera inconsciente, nuestras vidas giran en torno a su respuesta.

¿Por qué no te suicidas? ¿Qué vale tu existencia? ¿Por qué estás aquí, cuál es el motivo? ¿De veras ahí algo tan importante como para aguantar este sufrimiento? Esta pregunta está inspirada en el libro “El hombre en busca de sentido” de Víctor Frank, un psiquiatra prisionero en los campos de concentración. En momentos de sufrimiento, sufrimiento existencial, por la propia existencia, nuestro paso por aquí la Tierra. ¿Qué significa? ¿Por qué estamos aquí? ¿Qué sentido tiene todo? ¿Nunca habéis pensado esto?

No veo un planeta rebosante de felicidad… tenemos la mala costumbre de darle énfasis a lo negativo, a nuestras desgracias… La gente no es totalmente feliz. Entonces… tiene sentido esta pregunta ¿Por qué no te suicidas? ¿Qué hay dentro de ti que te inspira a vivir? ¿Qué sientes dentro de tu alma? ¿Por qué aguantas esta existencia sin sentido? ¿Qué esperas de ella? ¿Cuál es tu lugar en el mundo?

Yo deseo sentir emociones profundas… Deseo sentir la alegría máxima dentro de mi ser… Deseo sentirme profundamente enamorada de la existencia… Deseo sentir amor, un amor intenso… Vivir la vida enamorada de la vida misma. Deseo muchas emociones intensas, pero siempre bonitas, que me hagan experimentar cosas nuevas, yo sé que existen. Deseo ver una humanidad bailando, rebosante de felicidad… Deseo abandonar todos los pensamientos que no me dejan ser quien soy… Deseo aportar al mundo lo que tengo que aportar… Deseo comprender el conocimiento profundo de la humanidad, deseo que todos seamos uno… Y, todo esto entre muchas más cosas, me lleva a no suicidarme… Son las cosas, que le dan sentido a mi existencia…

Entonces pienso que mi existencia no tiene sentido…

Anuncios

Las gafas de la percepción

Las percepciones son las formas que tenemos de entender y relacionarnos con la realidad. Son como unas gafas, un filtro y todos, absolutamente todos llevamos unas. Todos percibimos la realidad en base a nuestra existencia. Lo importante aquí, es reconocer que todos llevamos unas gafas, que solo entendemos la realidad a partir de percepciones. No tenemos un conocimiento natural de ella. Yo veo un perro en la calle y percibo; esta abandonado, se ha escapado, vive en la calle feliz…
Existe una importante dicotomía entre la percepción y el conocimiento. Nosotros percibimos, no hemos llegado a ese conocimiento puro, neutro… Pero este es nuestro sentido llegar a él.

Para ello debemos ir quitándonos las gafas, las percepciones… Es posible que al sacarnos la gafas, no veamos nada, no entendamos nada, pues no sabemos ver y entender la realidad sin gafas, sin nuestra percepción, necesitamos de una explicación que le de sentido al todo. Por ello, la solución no es simplemente quitarnos las gafas y empezar a ver la realidad. Esto es prácticamente imposible. No sabemos ver sin gafas, nos pondríamos otras, cambiaríamos de color las lentes. Lo que si podemos hacer y, en mi opinión, debemos hacer, es limpiarnos las gafas! Reconocer que las llevamos y a partir de ahí… limpiarlas, o ir limpiándolas.

Son esquemas de pensamiento. Entendemos la realidad en base a nuestro sistema de creencias, nuestra forma de pensar. Ahora sabemos y lo sabemos muy bien que la realidad no es como nos la han enseñado a ver… Hay mucho más, mucho más profundo… Por ello, es nuestro trabajo, de cada uno de nosotros, reconocer que llevamos unas gafas a través de las cuales entendemos el mundo, pero estas gafas llevan mucho tiempo mareándonos, aunque apenas no nos damos cuenta, el mareo parece estar normalizado, es nuestra misión reconocer esto y, empezar el camino limpiando estas gafas, liberándonos de las percepciones… Llegar así, a corregir nuestro sistema de pensamiento, nuestras estructuras mentales, las cuales dan sentido al todo, para poder empezar a vivir en la vida real…

Jéssica López,

Febrero, 2018

Hablar de islam y hacerlo bien: la terminología no es inocente

Judíos, cristianos y musulmanes se diferencias por el hecho de creer en el mismos Dios. 

El concepto de jihad, usamos la palabra yihad con toda frivolidad, con toda ignorancia. Hablamos de yihadistas, de yihadismo y no tenemos ni idea de lo que quiere decir. El termino aparece 35 veces en el libro que los musulmanes consideran palabra de Dios. Miradas estas 35 veces, por el contexto, queda clarísimo que en 22 de estas 35 significa esfuerzo o superación de la conducta propia o colectiva. Luchar contra el propio ego, contra los propios vicios, sea individualmente o colectivamente. En otras 3 veces, se nota que se esta refiriendo a una elevación espiritual de los fieles. También es un significado religioso, no la idea de jihad que se esta imponiendo. En estas 10 ocasiones que faltan, el termino yihad o el verbo yahada, alude a una lucha, a un combate no espiritual, de humanos, es decir, de personas contra personas. Hablar de ello no quiere decir que lo apruebe. 

Cuando es licita una guerra, un combate (no hablo de jihad), matar al enemigo, según el Corán:

  • Nunca un musulmán puede luchar contra otro musulmán. Tan claramente expresado, como a menudo olvidado. Guerras entre los musulmanes siempre las han habido. 

El Corán admite 3 motivos de lucha entre personas:

  1. Cuando hay una agresión, a modo de defensa.
  2. Defender determinados favores; victimas de una injusticia. 
  3. Para evitar males mayores. Lucha a favor de los oprimidos. 

¿Qué pasa con el mal llamamos jihad? ¿Cuándo se puede hablar de jihad? ¿Cuándo podemos creer a los diarios y la televisión? ¡Nunca! 

Para que se le pueda llamar jihad, no pueden matarse ni viejos, ni mujeres, ni niños. Tampoco enfermos mentales, crónicos o ciegos. Hay que respetar la vida de levitas, monjes y  hombres de ciencia, a no ser que inspiren sospechas de enemistad. No pueden matarse campesinos, ni comerciantes, ni mercaderes, ni criados ni esclavos que acompañen a sus amos.  No se puede talar arboles, ni quemar cosechas, ni sacrificar animales, a no ser que sea para el alimento inmediato de los combatientes. Esta prohibido dispersar abejas, esta prohibido en yihad destruir edificios aunque estén deshabitados. 

 

 

 

 

 

Vivir desde el Corazón – Gregg Braden

Algunos pueblos indígenas y antiguas tradiciones, comparten una imagen sobre como vivimos la vida, y como interpretamos las experiencias. Son tradiciones distintas pero las une misma idea. Para poder cerrar el círculo y aceptar nuestro poder, antes tenemos que iniciar un viaje de descubrimiento personal, un viaje que nos puede alejar de lo que nos es familiar y que podemos tardar toda la vida en completarlo. Pero la distancia es corta, no va más allá de los 45 cm. Seamos altos o bajos, y de cualquier raza, país o cultura, en todos nosotros la distancia media entre el centro del cerebro y del corazón es la misma, 45 cm.